La propuesta general prevé relajar la obligación de informar para la mayoría de las empresas, por ejemplo aplazándola y simplificando los requisitos. Sin embargo, los principales retos para las empresas siguen existiendo. El cambio climático, la escasez de recursos, los riesgos de la cadena de suministro y el aumento de los costes plantean ya hoy retos concretos. En este contexto, está claro que las prácticas empresariales sostenibles siguen siendo estratégicamente importantes incluso sin presión normativa.
Esto es exactamente de lo que hablan Markus Adler, director general de Code Gaia, y Viola Möller, socia de BDO Alemania, en nuestro nuevo episodio del podcast Code Green. Los dos hablan de la evolución actual y las incertidumbres para las empresas y explican por qué retirarse de los informes de sostenibilidad no es una opción.
También puede escuchar la entrevista en nuestro podcast Code Green en Spotify. Escuche ahora el episodio completo u obtenga antes una visión general en la siguiente entrada del blog.
Índice
1er Post Omnibus: Qué pueden esperar ahora las empresas
La propuesta ómnibus de la Comisión Europea ha puesto en marcha varios cambios clave en los informes de sostenibilidad y ha facilitado las cosas a corto plazo: menos obligaciones de información, plazos más largos y menores requisitos de datos. Sin embargo, lo que inicialmente parece un suspiro de alivio también alberga riesgos, en particular el peligro de interrumpir o incluso abandonar el proceso de transformación. Sin embargo, la fase actual presenta una gran oportunidad: las empresas pueden consolidar sus procesos de forma selectiva, evaluar herramientas de software y seguir desarrollando estructuras internas.
En lugar de dar marcha atrás, ahora es el momento de anclar la sostenibilidad como parte integrante de una gestión empresarial resistente, independientemente de las obligaciones normativas.
2. por qué retirarse de los informes de sostenibilidad no es una opción
Aunque en el futuro algunas empresas ya no entren en el ámbito de aplicación de la DSG, los retos subyacentes siguen siendo graves: la crisis climática, la desigualdad social y la fragilidad de las cadenas de suministro ponen en peligro la resistencia y la competitividad a largo plazo. La gestión ASG ya no es un “nice-to-have”. Es un factor estratégico de éxito. Viola muestra por qué la gestión de la sostenibilidad sigue siendo esencial independientemente de las obligaciones de información: Los riesgos climáticos, la escasez de recursos y el aumento de los costes afectan a todas las empresas.

La cuestión climática no va a desaparecer, como tampoco lo harán los retos sociales o los crecientes costes de la creación de valor insostenible.


Viola Möller
Socio BDO Wirtschaftsprüfungsgesellschaft AG
En el curso de la preparación para la CSRD, muchas empresas llevaron a cabo un doble análisis de materialidad y, en algunos casos, adoptaron por primera vez una visión holística de su propio impacto y afectación. Para Viola Möller, este paso supuso un verdadero punto de inflexión en muchos proyectos. Explica que la doble materialidad abrió los ojos a muchas organizaciones. No se trataba sólo de cumplir los requisitos de información, sino de comprender dónde residen los riesgos y oportunidades reales, incluidos los financieros.
Este proceso estructurado ha conducido a menudo a un examen más profundo de estas cuestiones, sobre todo en el caso de las empresas que se inician en la sostenibilidad: ¿Quiénes son nuestras partes interesadas? ¿Cuáles son las repercusiones medioambientales y sociales de nuestro modelo de negocio a lo largo de la cadena de valor? ¿Y qué cuestiones albergan riesgos estratégicos u oportunidades de futuro?
Viola subraya que la doble materialidad no es un fin burocrático en sí mismo, sino también una oportunidad para que las pequeñas o medianas empresas adquieran una verdadera visión empresarial.

Un examen bien fundado de la doble materialidad no conduce a una sobrecarga de datos, sino a una selección selectiva de temas centrales con relevancia estratégica.

Para las empresas que ahora están exentas de la obligación de informar, esto significa que no deben dar marcha atrás ahora, sino utilizar lo que ya han desarrollado como base estratégica. El doble análisis de materialidad ofrece precisamente la orientación que las empresas necesitan en tiempos de incertidumbre. Muestra qué temas son prioritarios, dónde permanecen latentes los riesgos y dónde existe un potencial ASG que puede aprovecharse de forma selectiva. Quien piensa ahora con antelación puede actuar de forma más centrada y con una visión clara de lo esencial. Al fin y al cabo, el análisis no es sólo una herramienta de información, sino una palanca para la gestión estratégica.
Esta entrada de blog explica varios enfoques para perseguir una estrategia de sostenibilidad resistente con Code Gaia y el papel que desempeña aquí un análisis de materialidad ligero.
Las medianas empresas, en particular, afirman haber reconocido un nuevo potencial al analizar de forma estructurada las cuestiones medioambientales y sociales, desde los riesgos en la cadena de suministro hasta las oportunidades de innovación. Quienes incorporan estas conclusiones a sus procesos no sólo crean transparencia, sino también una capacidad real de actuación. La tarea ahora es utilizar este trabajo de base como punto de partida: para una estrategia sostenible, una comunicación diferenciada y una posición creíble en el mercado.
4 Conclusión: Estar atento ahora merece la pena
La propuesta general modifica los requisitos normativos, pero los retos empresariales persisten. La sostenibilidad no es un tema de moda, sino un componente central de una gestión empresarial preparada para el futuro. Contribuye a la minimización de riesgos, la resistencia y el posicionamiento estratégico, independientemente de las obligaciones legales de información.
Las empresas que siguen desarrollando ahora sus actuales procesos de sostenibilidad y los aplican de forma selectiva obtienen claras ventajas: aumentan su capacidad de actuación, refuerzan la confianza de las partes interesadas y amplían su posición competitiva a largo plazo. No se trata de si la sostenibilidad sigue siendo relevante, sino de la coherencia con la que las empresas piensan en ella ahora.





